martes, 9 de junio de 2015

CAPITULO 44





A las doce y media en punto llegaron los medios, y se instalaron en un pequeño salón en el hotel para empezar a tomar lugar en la conferencia. Pedro estaba serio, e inmutable esperando a que Miguel y Carlos le dieran bandera blanca al show. Paula estaba en la parte de atrás, observando todo con vista halcón. Nadia estaba con Viviana y Ramiro platicando alegremente.


Paula había checado la entrada de Ramiro en el hotel y había sido hasta casi media noche, así que cualquier duda tonta que hubiera tenido de él había sido borrada. Octavio y Mauricio ya estaban en sus puestos, esperando las órdenes de la gran jefa. Los reporteros y camarógrafos mientras esperaban estaban comiendo y bebiendo gratis en el buffet que estaba preparado para ellos.


A la una en punto la entrevista empezó y los medios tomaron lugar, y las preguntas comenzaron. Desde que le parecía California hasta su opinión acerca de la Guerra. Desde la Creación del Muro Racista, como algunos conocían al muro fronterizo entre México y Estados Unidos hasta su vida privada. Eran las dos y cuarto cuando tocaron el tema y fue ahí donde Paula se tensó.


― Sr. Alfonso, ¿alguna futura Sra. Alfonso? ― pregunto un reportero joven y rubio, del Canal Veinticinco.


Paula no dijo nada. No se movió. No respiró. No hizo nada. 


Porque tenía la sensación de que con un pequeño movimiento, alguien la señalaría y diría “ella se acostó con Alfonso anoche”. O algo como “tuvieron un sexo salvaje en su suite”. Mantuvo su expresión impenetrable esperando que nadie hubiera visto nada. Observó que Vivianq ponerme entre pálida y roja, y Paula sintió un placer oculto al verla sonrojarse pero no hizo ningún movimiento.


― Por el momento, lamento informarle que no.


― Creo que todas las mujeres del estado no lo lamentan. Algunas incluso quizás tengan suerte. ― comentó otro reportero provocando risas en la sala.


Otro reportero, una mujer en sus treintas, rubia y alta alzó la mano y Pedro le cedió el turno.


― Revista Who. La cena del senador Hunder para recaudar fondos para su campaña fue apenas dos días atrás. Y fue un verdadero éxito. ¿Qué tiene planeado hacer para poder superarlo?


― Creo que lo dejaremos en sorpresa. ― Paula aguantó la risa. No tenían ni idea, pero Pedro era bueno disfrazando sus sentimientos ― Bueno chicos, les agradezco que hayan venido, y nos vemos en la próxima visita.


Los aplausos llenaron la sala, y Pedro empezó a caminar. 


La misma reportera rubia volvió a alzar la mano, se acercó y alzó la voz.


― ¡¿Podríamos tener unas palabras con la Señorita Chaves?!


Paula y Pedro intercambiaron una mirada rápida. Paula sintió primero un ataque de pánico como cuando había pasado con Larry pero después cambió, a un estado de letargo, pensativa. Varios reporteros asintieron y empezaron a hablar a la vez. Carlos tomó el micrófono antes que Pedro.


― Esta es una conferencia de campaña para el Señor Alfonso. Los asuntos la señorita Chaves no entran en esta entrevista.


― Pero ella está aquí, y nosotros también ― argumentó otro reportero ― La entrevista con el Sr. Alfonso ya terminó así que podemos empezar otra.


Pedro miró a Paula quien se mantenía al margen. Pedro entrecerró los ojos haciendo la pregunta en silencio. Cuando vio que Paula asintió lentamente se tensó. 


Se acercó a ella.


― Paula, hablemos en privado.


Carlos se quedó atónito frente al micrófono al verlos marcharse. Volvió hacia la multitud


― Por favor, permítannos unos segundos.


Pedro llevó a Paula a una habitación detrás de la tarima y cerró la puertas y le puso seguro por si alguien intentaba seguirlos.


― No tienes que hacerlo.


Paula sabía que algo así vendría


― Ambos sabemos que esto jamás parará. Puede ser que quizás ayude a mantener a las fieras lejos o por lo menos, calmadas.


Él posó sus manos en sus hombros con fuerza.


― No me gusta.


Paula ladeó la cabeza, incrédula de lo que acaba de oír.


― Es mi vida, Alfonso.


― Vale, déjame recapitular. Sé que es tu vida, pero no me gusta que estés expuesta.


El que él se preocupara por ella, la hacía sentir incómoda. 


Porque contrario al sentimiento fraternal que la unía con Jorge y Leandro, y su preocupación por ella, con Pedro era distinto. Muy distinto. Y no le estaba gustando eso.


― Antes de que llegaras tú, me supe cuidar muy bien sola, durante muchos años.


Al ver que era una batalla pérdida, Pedro la dejó en paz.


― Sólo no dejes que te hagan explotar. A mi me encanta, pero mantengamos esa llama entre nosotros.


No pudo evitarlo, y sonrió.


Salieron de la habitación y fueron al escenario donde los seguían esperando. Ahora fue el turno de Pedro de quedar atrás y el de Paula de caminar hacia el micrófono. Nadia miraba a ambos, observándolos atentamente, se acercó a su hijo e hizo señas de que quería saber que pasa ahí.






4 comentarios:

  1. Espectaculares los 3 caps Carme. cada vez más linda esta historia!!!!

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  2. Me tiene atrapada esta historia, me fascina... no puedo esperar los proximos capitulos !!! ansiedad a mil

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  3. Muy buenos capítulos! siempre queda algo picando que te hace esperar ansiosa el siguiente!

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