sábado, 30 de mayo de 2015
CAPITULO 11
Pedro estaba cansado. A pesar de que faltaban meses para las elecciones, el tiempo avanzaba en un abrir y cerrar de ojos. Tenían muchas cosas que hacer, demasiadas cosas en mente, y encima no podía perder el tiempo pensando en una castaña que le robaba el aliento. Viviana estaba hablando sobre algo, pero había perdido el hilo de la conversación desde hacia mucho.
― Disculpa, Vivi ¿Qué dijiste?
― Pero que te pasa Pepe, andas en la luna.
― Demasiadas cosas en la cabeza.
Viviana no tuvo tiempo de contestar, ya que Carlos apareció en la entrada. Y por su rostro, no parecía estar contento.
― Ella no debería de estar aquí. Es un error.
Al referirse a “ella”, Pedro dedujo rápidamente de quien estaban hablando.
Paula.
― Cálmate Carlos. Tenemos que hablar de ello.
― ¿Y qué pasa si es una espía?
― Creo que ves mucha televisión muchacho ― contestó a sus espaldas Miguel.
― Yo me tomo muy en serio mi trabajo. Demasiado. ― dijo fulminado con la mirada a Miguel, que se pasaba el día contando chistes, y tomando café.
Miguel no se sintió ofendido. Sólo se rió del comentario de Carlos.
― Y nosotros también.
Viviana se sentía perdida.
― ¿Y a que viene todo este jaleo?
Carlos la miró y dibujó en sus labios una media sonrisa de sarcasmo.
― ¿Es que no te ha dicho Pedro quien es la nueva chica de seguridad?
― Nos acabamos de conocer apenas. Pero la verdad, se me hace conocida, pero no la ubico de donde.
― Pues yo te daré una pista. Cambia en Chaves por Hunder.
Viviana abrió los ojos ante la declaración de Carlos. Paula Chaves. Paula Hunder. Se dejó caer pesadamente en el sillón que tenía cerca. Miró entonces a Pedro.
― ¿Pero que rayos has hecho?
Pedro no tenía ganas de discutir con sus amigos. Y menos sobre decisiones que él tomaba sobre su familia.
― Vamos a calmarnos chicos ― Animó Miguel y se fue al pequeño minibar que tenía Pedro y sirvió whiskey para él y Pedro, gin tonic para Viviana y un martini para Carlos.
Cada uno tomó la copa que le ofrecían en silencio, esperando las respuestas por parte de ambos.
Pedro se colocó frente a la ventada, dando la espalda a los demás. Hablar sobre lo sucedido a Sara le dolía en el alma.
― Sara sufrió un atentado la semana pasada.
― ¿Qué? ¿Cómo? ¿Dónde? ― preguntaron en unísono Carlos y Viviana.
Carlos se adelantó y preguntó
― ¿Y por qué no nos dijiste nada?
Sólo Mariana, Jaime y Miguel, junto con su madre, eran las únicas personas que sabían de eso, y ahora tenía a dos testigos más
― Augusto logró evadir a los secuestradores, por lo cual le estoy infinitamente agradecido. Tomé la decisión de no decir nada, ya que los medios harían de esto una comidilla, y peor aún, estarían sobre Sara a cada momento. No quiero eso. ― Se dio la vuelta y dejó el whisky sin tocar sobre el escritorio ― Sara aún no se recupera del impacto, y por eso decidí contratar a un guardaespaldas.
― Bien, con eso no tengo nada en contra. Y lamento mucho lo que le pasó a Sara, ¿pero ella?
― Ella es la mejor en lo que hace Carlos. ― Pedro sacó el expediente que Miguel la había dado anteriormente ― Lo puedes comprobar tú mismo.
Carlos tomó el folder y lo hojeó. No podía negar que Pepe tenía razón, pero eso no le ayudaba mucho.
― Bueno, sus referencias son buenas. No lo puedo negar ― dejó las hojas sobre el escritorio ― Pero es la hija de Hunder, Pedro. Eso es más que suficiente para no haberla contratado.
― Ahí tengo que objetar. La señorita Chaves ha aclaro esos puntos con nosotros. Por su parte, la política no es algo que le agrade. Y la relación con su padre es casi nula. Y además, yo confío en ella
Miguel había Hablado de manera solemne, haciendo que todos se quedaran callados. A Pedro le extrañó la firmeza con la que había dicho la última oración.
― ¿Y que tal si todo es una trampa para meter al enemigo en la casa?
Miguel no aguantó más y se empezó a reír a carcajadas.
― Insisto muchacho, tienes que dejar de ver el Fox Channel. Todas esas películas de espías te están comiendo el cerebro.
― ¿Y tú confías en ella? ― preguntó Viviana a Pedro, quien se había mantenido al margen.
Pedro no dudo de su respuesta. Su sexto sentido lo había llevado hasta donde estaba. Sus entrañas tenían un don para darle respuestas. Y después de ver como Sara había sonreído por primera vez en años, estaba más que seguro de su respuesta.
― Sí.
Carlos y Viviana cruzaron sus miradas, pero no dijeron nada.
Al parecer Pedro estaba más que seguro de su decisión con respecto a Paula Chaves. Sólo esperaba que no se hubiese equivocado.
― Bueno, en ese caso, volvamos al trabajo. ― dijo sin muchos ánimos Carlos ― Tengo aquí una conferencia para dentro de un mes y luego….
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